Malvinas 27 años

Hace 27 años, el 2 de abril de 1982, cerca de cinco mil soldados argentinos desembarcaron en las islas Malvinas (Falklands) dando inicio a un conflicto armado entre Argentina y Gran Bretaña, en el que murieron poco más de mil soldados de ambos países. A raíz de esta guerra, también conocida como Guerra del Atlántico Sur, Margaret Thatcher se ganó el título de "Dama de Hierro" y en Argentina la junta militar perdió el poder, lo que llevaría a la democracia al país sudamericano.

La guerra de las Malvinas sorprendió a la comunidad mundial, no sólo porque opuso a dos naciones occidentales y anticomunistas, sino porque entonces la principal preocupación era un posible enfrentamiento entre los dos bloques (capitalista y socialista) y las consecuencias de la crisis del Medio Oriente, y no una disputa colonialista por una islas habitadas por más borregos que personas.

 


No está claro quién "descubrió" las Malvinas. Parece que el navegante inglés John Davis fue el primero en verlas en 1592; un holandés, Sebald van Weerdt, que estaba en la región en 1600 elaboró un mapa donde dibujó las islas, a las que les dio su nombre. El navegante francés Luis-Antoine de Bouganville fundó el primer establecimiento en el este de las islas en 1764. Un año después los ingleses se establecieron en el oeste. En 1770 los españoles sacaron a los franceses y a los ingleses de las islas y las proclamaron de la Corona española. En 1816 las Provincias Unidas del Río de la Plata (posteriormente Argentina) establecieron que sucedían a España en la posesión de las islas Malvinas e instalaron un gobernador en 1828. Tres años después, los ingleses reclamaron las islas como suyas, expulsaron a los soldados argentinos de ahí e izaron la bandera inglesa. Desde entonces, los argentinos denunciaron la invasión inglesa a las islas y reclamaron su salida.

Juan Domingo Perón

 




Durante su mandato de 1946 a 1955, el presidente Juan Domingo Perón reavivó la pasión argentina sobre las islas, en nombre del anticolonialismo y el panamericanismo. Gran Bretaña no le hizo caso. Sin embargo, en las décadas siguientes la Asamblea General de la Naciones obligó a Inglaterra a entrar en negociaciones con Argentina para encontrar una solución pacífica a la disputa, se habló de la posibilidad de un condominio anglo-argentino o de un estatuto al estilo Hong Kong

El tema de la soberanía de las Malvinas no se discutió formalmente hasta 1977, el mismo año en que el servicio de espionaje británico advirtió de una invasión argentina sobre las islas. Gran Bretaña envió una pequeña flota de guerra, sin hacer publicidad, y la amenaza se desvaneció. En 1980, cuando llegó al poder Margaret Thatcher, el gobierno británico anunció el desmantelamiento de la base científica en Georgia del Sur y una importante reducción del presupuesto militar, que implicaba el retiro del único buque de guerra permanente en el Atlántico Sur. Buenos Aires interpretó estas acciones como una prueba del desinterés británico en la región y se preparó para recuperar las islas.

 



 



Las islas Malvinas o Falkland comprenden un archipiélago que se encuentra en el Atlántico meridional, 550 km al este de la Patagonia argentina. Su superficie es de 11 800 km2 y de él dependen un par de islas desiertas, Georgia del Sur y Sandwich del Sur, a 1 600 y 2 300 km al sureste de las Malvinas, además de 200 pequeñas islas.

La capital política de las Malvinas se encuentra en Puerto Stanley (Puerto Argentina). Su gobierno lo preside un gobernador (actualmente Donald Lamont), apoyado en un consejo ejecutivo y otro legislativo.

Hasta julio del 2001, en las Malvinas habitaban cerca de 3 mil personas, la gran mayoría de ellas de religión anglicana, aunque hay entre ellas católicos y de otras religiones cristianas. Estas personas se dedican principalmente a la pesca, pastoreo, procesamiento de lana y exploración petrolera.
La importancia estratégica de las islas Malvinas radica en que su base naval controla el cruce de las vías marítimas que unen el Atlántico con el Pacífico en el hemisferio austral.

Gracias a la posesión de este puerto, en la Primera Guerra Mundial la Royal Navy hundió cuatro navíos de guerra alemanes. Asimismo, la posición geográfica de las islas es idónea para interceptar las ondas hertzianas y electromagnéticas sobre América del Sur. Finalmente, la perspectiva de explotar hidrocarburos en esa región también hace atractivas a las Malvinas.

 


 


En 1982, los casi 2 mil habitantes de las Malvinas, llamados kelpers ("los que comen algas", gozaban de una vida relativamente tranquila. La gran mayoría de ellos residían en Puerto Stanley y se dedicaban a la cría de 650 mil ovejas, bajo la gestión de la empresa inglesa Falkland Island Company.

En Argentina, en cambio, la vida se había tornado cada vez más complicada desde que los militares habían ascendido al poder en 1976, mediante un golpe de estado. En 1982 la situación interna era inestable, la economía iba de mal en peor, con la inflación y la deuda externa disparadas, y socialmente había un enorme descontento, que comenzaba a expresarse en manifestaciones contra el gobierno. El militar Leopoldo Galtieri gobernaba el país y sabía que necesitaba urgentemente un recurso que afianzara su gobierno y el poder de la junta militar.

 

Galtieri decidió jugarse su destino en las islas Malvinas, controladas por Gran Bretaña, pero reclamadas desde hacía mucho tiempo por Argentina. Galtieri y sus seguidores creyeron que una rápida victoria militar sobre los ingleses lograría recuperar para el régimen militar la popularidad perdida. Los militares argentinos pensaron que los británicos no se molestarían en defender las desoladas islas a más de 12 mil kms de Inglaterra. Además, creyeron que contarían con el apoyo de la administración de Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos, quien se había aliado con las dictaduras latinoamericanas para combatir las guerrillas procomunistas.




Los preparativos de la invasión se hicieron en el mayor secreto. Esta se basó en dos etapas: la Operación Alfa, que usaría para encubrirse al empresario argentino Constantin Davidoff, comprador de chatarra. Davidoff introduciría comandos militares entre el grupo de obreros que mandaba a trabajara Puerto Leith, en Georgia, para desmantelar unas instalaciones balleneras abandonadas. Y la Operación Rosario, que implicaba desembarcar sorpresivamente en Puerto Stanley.


 




Los preparativos de la invasión se hicieron en el mayor secreto. Esta se basó en dos etapas: la Operación Alfa, que usaría para encubrirse al empresario argentino Constantin Davidoff, comprador de chatarra. Davidoff introduciría comandos militares entre el grupo de obreros que mandaba a trabajara Puerto Leith, en Georgia, para desmantelar unas instalaciones balleneras abandonadas. Y la Operación Rosario, que implicaba desembarcar sorpresivamente en Puerto Stanley.



El 2 de abril, una gran fuerza argentina (5 000 hombres) invadió las islas y aplastó rápidamente a la guarnición de la marina real que contaba con pocas armas, haciéndose cargo de la gobernación militar el general de brigada Mario Benjamín Menéndez. Los británicos denunciaron la invasión y comenzaron a movilizarse.

El 2 de abril el diario argentino La razón titulaba:

"HOY ES UN DÍA GLORIOSO PARA LA PATRIA"

 

Tras un Cautiverio de un Siglo y Medio una Hermana se Incorpora al Territorio Nacional
LAS MALVINAS EN MANOS ARGENTINAS
En un Operativo Combinado de Fuerzas de Mar, Aire y Tierra Recuperaron las Islas del Archipiélago



 

Cuando empezó la guerra la mayoría de los británicos no podía ubicar las islas Malvinas en un mapa, mientras que para los argentinos esas islas eran una convicción nacional ("¡Las Malvinas son nuestras!". Sin embargo, había varias buenas razones para que los ingleses defendieran su patrimonio territorial. En principio por orgullo nacional. También era fundamental para la política exterior inglesa que este país no se mostrara débil ante los soviéticos y el resto de los europeos. Finalmente, Margaret Thatcher necesitaba ganar las elecciones legislativas programadas para principios de 1983 y este conflicto le daba la oportunidad de aprovechar los efectos de una victoria militar y diplomática bien explotada.

 

Pero en Gran Bretaña también había quien se manifestara en contra de una respuesta militar, argumentando que podría ser contraproducente por la reacción que sucitaría en los países que usaban el discurso socialista y anticolonialista, además tendría que conseguir el apoyo de tres países europeos que estaban ligados a Argentina por razones comerciales y culturales: España, Francia y Alemania.



 

Las fuerzas armadas argentinas eran el segundo ejército de América Latina, con 230 mil hombres, 165 aviones y 20 navíos de combate. Aunque su material bélico era anticuado, sus soldados estaban muy motivados y bien entrenados y habían ganado fama en la lucha antiguerrilla. Sin embargo, el gobierno militar mandó a las Malvinas sólo a 12 mil hombres, de los cuales en su mayoría eran conscriptos poco entrenados, de brigadas de infantería.

El resto permanencieron en sus puestos frente a Chile y Brasil, países con los que los argentinos tenían conflictos territoriales.

Las fuerzas armadas británicas tenían 350 mil hombres, todos profesionales.

 



Gran Bretaña mando a las Malvinas un cuerpo expedicionario de 28 mil hombres (fuerzas de infantería, marines y paracaidistas) y movilizó todos los recursos de su flota: 110 navíos, de los cuales 33 eran de combate. También llevó 38 aviones de combate, así como un centenar de aviones y helicópteros de apoyo.

A pesar de su superioridad militar, faltó poco para que los británicos sufrieran una derrota. La Royal Navy llegó al límtie de las pérdidas soportables: la tercera parte de sus destructores y fragatas. La batalla aérea fue muy reñida y ningún bando pudo tomar una ventaja decisiva sobre el archipiélago. Para fortuna de los ingleses, el mando argentino de tierra tuvo muchos errores, entre los peores fue el retiro de tropas de élite e instalar conscriptos mal armados y poco entrenados.


 

El 2 de mayo el crucero argentino General Belgrano fue hundido por el submarino nuclear Conqueror. Este ataque mostró la determinación británica y logró que la flota argentina regresara a su puerto.

Sin embargo, dos días después, el destructor inglés Sheffield fue hundido por un misil Exocet disparado por un avión de Argentina, lo que le valió una formidable publicidad a la industria francesa, productora tanto del avión como del cohete. Las fuerzas aéreas inglesas bombardearon la isla Pebble, con lo cual atemorizaron a los argentinos ante la posibilidad de un bombardeo sobre Buenos Aires. La aviación argentina destruyó y dañó varios buques ingleses, pero perdió a su vez decenas de aviones. El 28 de mayo los paracaidistas ingleses se enfrentaron con los argentinos en Darwin y Goose Green, y ganaron. Durante dos semanas, las fuerzas inglesas avanzaron progresivamente sobre Puerto Stanley, cercando a la guarnición argentina. Después de los últimos enfrentamientos, el general Menéndez se rindió sin condiciones el 14 de junio.

 


 

Cuando los soldados argentinos desembarcaron en la playa de las Malvinas, la noticia corrió por el mundo. De inmediato se formaron los bandos, en apoyo de Gran Bretaña o de Argentina. Varios países tuvieron problemas para manifestar su apoyo porque eran aliados de ambas naciones, tenían intereses comerciales que proteger o estaban en conflicto con alguno de esos países pero estaban comprometidos a apoyarlos por congruencia de política regional o continental (por ejemplo Chile).

Casi todos los países latinoamericanos respaldaron a Argentina en una votación de la Organización de Estados Americanos y condenaron a Gran Bretaña como agresora.


 

Pero detrás de una solidaridad aparente varios países se definieron de otra manera: Uruguay defendió a sus vecinos pero abrió su espacio aéreo y marítimo a las naves inglesas, a condición de que fuesen desarmadas; Brasil dio acceso a una de sus bases a un submarino inglés que tenía problemas; Perú se declaró neutral y Chile (el general Pinochet) apoyó secretamente a los ingleses.

En Europa hubo total solidaridad en torno a Inglaterra, especialmente de Francia. Los franceses y los alemanes cancelaron toda entrega de armas a Argentina. Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Italia, la Comuinidad Europea y la OTAN declararon un embargo comercial contra Argentina. Hasta España, que tenía importantes intereses comerciales en Argentina, se abstuvo de apoyar al país sudamericano, aunque tampoco apoyó abiertamente a los ingleses.

Estados Unidos estuvo en la indefinición durante las primeras semanas porque el conflicto enfrentaba a dos países aliados. Sólo cuando las operaciones militares empezaron, el gobierno de Ronald Reagan se decidió a apoyar directamente a Inglaterra. Moscú, por su parte, ofreció su apoyo a Argentina.

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó la agresión argentina y reconoció el derecho británico a ejercer la legítima defensa.

 




 


A corto plazo, los militares acertaron respecto de la reacción inmediata de la población: la invasión produjo un desbordamiento de sentimientos patrióticos. Esto se debió en buena medida a la manipulación de los medios de información, que exageraban las victorias argentinas y callaban las noticias sobre el contraataque inglés.

Pero los argentinos no pudieron evadir mucho tiempo la realidad. Las tropas británicas, mejor entrenadas y más experiementadas, sitiaron a los soldados argentinos que se encontraban en Port Stanley y obtuvieron su rendición. La derrota golpeó muy duro el ánimo de los argentinos. El sentimiento de fracaso llevó a la decepción total del régimen militar que los gobernaba. El fervor patriótico se tornó en manifestaciones ante la Casa Rosada y el general Galtieri se conviritó en el blanco de los ataques.

 


Leopoldo Galtieri renunció a la presidencia de la República y la unidad militar comenzó a desquebrajarse, abriéndose así el largo proceso que llevaría a la democracia a Argentina. Después de Galtieri, se nombró como nuevo presidente al general retirado Reynaldo Bignone. Al asumir el cargo en julio de 1982, Bignone repitió que las Malvinas pertenecían a los argentinos. Prometió elecciones al año siguiente y el regreso del gobierno civil antes de 1984.


 


Gran Bretaña fue la gran triunfadora de la guerra de las Malvinas. Sus fuerzas armadas ganaron credibilidad y prestigio y el régimen de Margaret Thatcher — desde entonces llamada la "Dama de Hierro"— se afianzó políticamente. Argentina, por su parte, fue reintegrada sin problemas a la comunidad de las naciones y muy pronto Alemania y Francia volvieron a venderle armas. En cuanto a las Malvinas, en 1985 los ingleses les otorgaron una nueva Constitución que reconoce el derecho de sus habitantes a la autodeterminación.

Hasta 1990 se normalizaron totalmente las relaciones diplomáticas entre británicos y argentinos. En 1999 se establecieron vuelos regulares entre Argentina y Puerto Stanley y el anuncio "las Malvinas son nuestras" desapareció del aeropuerto de Buenos Aires.


 


En junio de 2001 el ministro Tony Blair hizo la primera visita oficial a Argentina.

Actualmente, Gran Bretaña mantiene en las Malvinas un destacamento de la fuerza aérea, una fragata, dos navíos de apoyo y 1 500 soldados.






Fuente:http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/historia/html/guerramal/index.htm


En Memoria de los Caídos en Malvinas

Guerra del Sur

Los Pies se Hunden en el Suelo,
Y la Tristeza nos Carcome la Razón.
Fuimos Mandados a un Infierno
Donde el Diablo Realiza su Vocación

No entiendo de qué Justicia
Se Pretenden Apoderar
Empuñando Armas para Matar

Somos Señuelo de una Batalla Perdida,
Ni siquiera Estamos en Guerra,
Esto un Exterminio de Vidas...
Y la Mía ya No tiene Guía

No puedo dejar de Llorar...
No puedo Decirle a mi Conciencia
Que todo alguna Vez va a Terminar

Ya No me Creo las Mentiras
De Quienes nos Obligaron a Pelear
Mientras usaban Careta de Dios
Para Señalar los Hombres a Exterminar

La Amargura es el Cuento Repetitivo
Que la Luna y el Sol nos Relatan
Cuando los Podemos ver Alzarse

Tengo el Alma Sangrando,
Agotada de Soñar
Que esta Vida no es Cierta...
Que Mi Juventud No tiene Aquí su Final.

Se Acaba la Pluma
Que escribe el Papiro de mi Vida,
Y Expreso Penas en mis Llantos...
Desesperación en Voces al Gritar

El Viento se Lleva las Sonrisas
Y las Convierte en Miedo,
Miedo que Expulsa Alegrías
Y las Vende en Mil Melancolías

Las Mentes del Poder
Nos Chupan la Poca Sangre
que nos Queda,
Vendiéndonos Falsas Esperanzas

Dios No está en estos Cuerpos,
Dios Olvidó Caminar
Sobre los que Peleamos sin Cesar

Vencidas mis Esperanzas
Y con el Frío a Flor de Piel,
He Acabado la Guerra,
para Comenzar una Nueva Vida...
En el Mas Allá.

El Joven Soldado de 19 Años, Termina su Carta y se Despide de su Vida, una Oscura Tarde del 1982. Su Escrito vuela por cielos y cae en Manos de una Mujer, Quien sólo sabe Mirar, pero no Observar... ¿su Nombre? JUSTICIA