Diez fechas para recordar.

Diez fechas para recordar!!!..




Si alguna vez un profesor le exigió al lector memorizar fechas sin preocuparse por despertar su interés en indagar las razones por las cuales el evento sucedido ese año tuvo tanto significado (o ese día, ese mes y ese año, si el maestro era exigente), entonces comprenderá la aversión del autor por tener que mencionarlas.

Sin embargo, las fechas dan contexto a los eventos, y ayudan a recordar el orden en que las cosas sucedieron. Muchas sirven como una especie de taquigrafía que simboliza un cambio importante sucedido en un día o año particulares, de suerte que aun si el lector detesta memorizar fechas (lo mismo que el autor), las que siguen son dignas de recordar.

En caso de que el lector no esté de acuerdo con la suma importancia de las siguientes fechas, es libre de escoger las que prefiera.


460 a.C Atenas se vuelve democrática   

El aristócrata Pericles transformó Atenas en una democracia real entre 462 y 460 a.C. No era la primera vez en la historia que existía un gobierno de participación, pero Atenas se volvió poderosa en esa época, y permanece como la primitiva democracia que más influjo ha tenido sobre las posteriores. Los padres fundadores de Estados Unidos tomaron como modelo la democracia ateniense.

La asamblea popular de Atenas, principal cuerpo legislativo, estaba abierta a cualquier ciudadano de sexo masculino (ni las mujeres ni los esclavos tenían acceso a la ciudadanía). Además de esta asamblea existía un senado, compuesto por ciudadanos mayores de 30 años, que operaba como un comité ejecutivo encargado de llevar adelante la agenda gubernamental y administrar la aplicación de la ley. Estos dos cuerpos de ciudadanos gobernantes establecieron el precedente de las dos cámaras legislativas de las democracias posteriores. Pensemos en la Cámara de los Comunes y en la Cámara de los Lores de Inglaterra, o en la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos.

Aunque la democracia ateniense era gobernada por ciudadanos, la sociedad se aferraba a ciertos aspectos de la anterior oligarquía (o sea el gobierno de unos pocos), y los aristócratas conservaban privilegios obtenidos gracias a la cuna o las conexiones. El ejemplo evidente es el propio Pendes, aristócrata y demócrata, que era casi un rey sin corona.

No todos los historiadores consideran a Pendes responsable del viraje hacia la democracia. Pendes se basó en las reformas introducidas por Efialtes, predecesor suyo, quien derrocó a un consejo aristocrático en 462 a.C. Es probable que Efialtes haya sido asesinado por este hecho, de modo que se necesitó valor por parte de Pendes para retomar la causa. Aun antes de Efialtes, el estadista Calístenes impulsé reformas que apuntaban hacia la democracia, en el siglo quinto a.C., después del gobierno del dictador Pisístrato. Algunos sostienen que Calístenes fue el fundador de la democracia ateniense.


323 a. C — Muere Alejandro Magno   

Nacido en 356 a.C., Alejandro Magno sucedió en 336 a.C. a su padre en el trono de Macedonia, región del norte de Grecia. Éstas son fechas importantes, al igual que los años de sus victorias, como la que logró en 334 a.C. contra el rey persa Darlo 111. Pero el año de la temprana muerte del conquistador — 334 a.C. — es la fecha más digna de recordar.

Si Alejandro no hubiera muerto, sus conquistas habrían continuado. Era demasiado ambicioso para detenerse. Una fiebre perniciosa, probablemente malaria, puso fin a su ímpetu guerrero.

Su muerte dio también paso a una época notable, en la cual sus generales se convirtieron en reyes y fundaron dinastías en lugares tales como Macedonia, Persia y Egipto. En ese país, Tolomeo, general de Alejandro, fundó una dinastía que permaneció hasta que el romano Augusto venció a la reina Cleopatra en el año 30 a.C.


476 d. C — Cae el imperio Romano   

Roma no se hizo en un día ni fue destruida tampoco en una jornada. Las guerras civiles entre líderes políticos y militares en competencia por el poder perturbaron la armonía de la República romana entre 88 y 28 a.C., y trajeron el fin de la forma republicana de gobierno y el comienzo del dominio de un emperador fuerte.

Sin embargo, la autoridad imperial también se debilitó con el paso del tiempo, hasta tal punto que en el siglo tercero d.C. los ataques en muchos frentes de las remotas fronteras del Imperio Romano, combinados con revueltas internas, obligaron al emperador Dioclesiano a tomar una medida extrema: dividir en dos el imperio. Dioclesiano conservó para sí el Oriente — Asia y Egipto — y nombró a su colega Maximiano emperador de Occidente (Europa y el noroeste de África). Aunque Dioclesiano conservaba la autoridad sobre las dos mitades, el sistema condujo a la formación de un imperio distinto en Oriente, el Imperio Bizantino, a la vez que el imperio occidental entraba en una prolongada decadencia.

Hunos, vándalos, visigodos y ostrogodos, enemigos todos de los romanos, masivamente cruzaron impetuosos el Rin durante el siglo quinto, debilitando la capacidad de Roma para defender su territorio.

Hacia el año 476 d.C., el imperio tenía poca autoridad en Europa, de suerte que la remoción del joven emperador Rómulo Augusto (llamado igualmente Augústulo, es decir “pequeño Augusto”) por parte de los bárbaros, ocurrida en ese año, no fue un asunto trascendental. A pesar de ello, el año 476 es un símbolo del final, lo mismo que el comienzo simbólico de una fracturada sociedad feudal, de la que surgirían andando el tiempo las naciones europeas


1066 - Invasión de los normandos a Inglaterra   

   Usando camisas de manga corta y accesorios estrafalarios, una banda de tipos llamados normandos apareció por los lados de Londres y... pero en verdad esos normandos eran franceses.

Ignoramos lo que habría sucedido en Inglaterra si Guillermo el Conquistador, duque de Normandia, hubiera perdido la batalla de Hastings, el 14 de octubre de 1066. Lo que sabemos es que las consecuencias de la conquista normanda se sintieron por largo tiempo. Guillermo (coronado rey de Inglaterra el 25 de diciembre de 1066) y su familia gobernaron durante casi un siglo, reemplazando a los nobles ingleses por normandos (de Normandía, posteriormente el norte de Francia), bretones (también franceses) y flamencos (de Bélgica). De 1066 a 1144 Inglaterra y Normandía tuvieron el mismo gobierno, y Normandía permaneció en manos inglesas hasta que Felipe II, rey de Francia, la arrebató para si en el siglo trece.

Lazos entre las familias reales y reclamos conflictivos mantuvieron relacionados a ingleses y franceses por largo tiempo, a menudo mediante la guerra. Podemos rastrear el origen de la guerra de los cien años, ocurrida en los siglos catorce y quince, hasta llegar a la invasión normanda.

   
1095 — La primera Cruzada   

Las Cruzadas, precursoras del colonialismo y de los imperios europeos, enviaron oleadas de europeos occidentales a otra parte del mundo, el Oriente Medio, en donde hicieron sentir su fuerza haciéndose los santurrones.

Las Cruzadas comenzaron después de que los turcos selyúcidas se apoderaran de buena parte del Medio Oriente, a pesar de la resistencia de los árabes y del Imperio Bizantino. Los turcos eran islámicos pero, en contraste con los árabes musulmanes de los siglos séptimo a once, no fueron tolerantes con los cristianos. El emperador de Bizancio solicitó al papa Urbano III, su congénere cristiano, ayuda para resistir esta nueva amenaza turca. El papa estaba también preocupado por los informes sobre el hostigamiento que sufrían los peregrinos cristianos en Palestina, la Tierra Santa, ahora bajo el dominio turco.

El 26 de noviembre de 1095 el papa lanzó un llamado a todos los guerreros cristianos para que asumieran su responsabilidad frente a los turcos. A esta convocatoria respondieron dos clases de combatientes. En primer lugar, campesinos mal entrenados y peor armados, y gente de los pueblos se dirigieron hacia Oriente, armando camorra por el camino y haciendose matar a la postre. La segunda clase de soldados estaba conformada por nobles bien armados y sus tropas, quienes derrotaron en 1099 a los selyúcidas que defendían Jerusalén y masacraron a todos los habitantes de la ciudad.

Las Cruzadas posteriores, que duraron siglos, fueron tan sangrientas como la primera, y se desviaron todavía más del objetivo de restaurar la santidad en Tierra Santa


1492 - Colón navega por el mar océano   

Aunque no hayamos memorizado ninguna otra fecha, ésta la conocemos con seguridad. Europa comenzó en 1492 a vincularse con tierras y culturas que de allí en adelante y para siempre llevarían la marca de España, país que Colón representaba, Portugal, en donde habla vivido durante años, y otras naciones marineras europeas.

El descubrimiento de Colón modificó el ordenamiento del mundo, o por lo menos la visión que la gente tenía del globo, alimentando la creciente ambición europea de conquista e inaugurando un imperialismo que duraría hasta bien entrado el siglo veinte. Los viajes de Colón — el Almirante volvió varias veces al Nuevo Mundo para convencerse de que era en verdad parte de Asia — produjeron además la devastación de los pueblos que allí vivían, a quienes los europeos llamaban indios. Las enfermedades procedentes de Europa diezmaron a los pobladores y la inmigración blanca los expulsó de sus tierras.

Sin embargo, y a pesar de los cambios que produjo, la hazaña de Colón causó profunda decepción en la época, en especial si se la comparaba con lo que habla hecho en 1598 Vasco da Gama en nombre de Portugal, al contornear África y llegar a la India, codiciado destino mercantil.


1776 — Los norteamericanos se independizan   

El espíritu del 4 de julio de 1776, fecha en que el Congreso Continental adoptó la revolucionaria Declaración de Independencia  dio a luz a la que con el tiempo sería la más poderosa nación del mundo.

La Revolución Norteamericana, producto del pensamiento ilustrado del siglo dieciocho, dio comienzo a una era de revoluciones. Preparó el escenario para la conmoción cultural de la Revolución Francesa de 1789, y para muchas insurrecciones sucesivas, en las colonias europeas y en la misma Europa.

La rebelión se propagó por Suramérica a comienzos del siglo diecinueve, y la mitad del siglo fue testigo de muchas más revueltas en naciones como Bohemia y Hungría. En el siglo veinte, el fervor revolucionario puso por fin término a la era colonial. Las revoluciones inspiradas en la ideología marxista continuaron dislocando el viejo orden en lugares tan diversos como Rusia y China.


1807 — Inglaterra prohíbe la trata de esclavos   

Durante el siglo dieciocho, cada vez más personas libres en Inglaterra y en otras naciones europeas comenzaron a darse cuenta de la crueldad de la esclavitud, recalcando los peores abusos, en particular la monstruosidad del transporte marítimo en la trata de esclavos. Dinamarca fue el primer país en prohibir la trata en 1803. Pero a causa del poderío naval de Inglaterra y de su importancia en el negocio, la prohibición británica marcó un gran viraje internacional. El parlamento tomó la crucial decisión en 1807, al aprobar ese año el protocolo abolicionista. En 1815, pasadas las guerras napoleónicas, Inglaterra se apoyó en Francia, los Países Bajos, España y Portugal para prohibir también el negocio de los esclavos.

Semejante viraje fue producto de las ideas de la Ilustración (ver pensadores de la ilustración), que insistían en nociones como la ley natural y los derechos del hombre, y que nutrieron igualmente las revoluciones norteamericana y francesa. La sensibilidad religiosa y política cambió. Los cuáqueros cristianos de Inglaterra formaron una asociación abolicionista en 1787. Antes, el máximo juez inglés, lord Mansfield (William Murray antes de ser barón) había decretado, desde 1772, que los esclavos fugitivos que pisaran suelo inglés quedarían automáticamente libres. En la década de 1830, el gobierno inglés exigió a sus súbditos la liberación de los esclavos restantes.

Aunque el idealismo motivó la mentalidad antiesclavista, el movimiento también fue impulsado por el pragmatismo económico. La Revolución Industrial de Inglaterra estaba en sus comienzos en 1807 y los ingleses veían más ganancias en los productos naturales de África y en los mercados de allende el mar, que en la mano de obra esclava.


1893 — Las mujeres obtienen el derecho al voto   

La revolución democrática está todavía en marcha. Las mujeres conquistaron el derecho al voto primero en Nueva Zelanda, en 1893, y muchas naciones siguieron el ejemplo. Entre éstas se cuentan Australia, en 1894, Noruega, en 1907, y Rusia en 1917. Las mujeres inglesas mayores de 30 años ganaron el derecho a sufragar en 1918; la edad disminuyó hasta los 21 años en 1929.

Las mujeres estadounidenses lograron este derecho también en 1918, aunque algunos estados aprobaron el voto femenino antes. Francia llegó relativamente tarde a la fiesta, garantizando el voto de la mujer en 1944. Y en Suiza las mujeres ganaron el derecho al sufragio sólo en 1971.

El derecho al voto es en sí mismo importante. Pero este período, no mayor que un siglo, fue testigo de una rápida expansión, generación tras generación, del papel de la mujer y de su condición en muchas sociedades de todo el mundo. En las naciones industrializadas de Occidente, en especial, las mujeres escogieron profesiones anteriormente reservadas a los hombres y se distinguieron en la ciencia, la medicina, la abogacía y el periodismo, entre muchas otras ocupaciones. Las mujeres concursaron y ganaron cargos provistos por elección.

Importantes democracias como Inglaterra, Pakistán, la India e Israel tuvieron primeros ministros de sexo femenino en la segunda mitad del siglo veinte. En otras naciones, en particular en algunas regiones del mundo musulmán, las mujeres comenzaban a luchar por mayores libertades en los albores del siglo veintiuno.


1945 — Estados Unidos lanza la bomba atómica   

Noventa mil personas murieron a consecuencia del brillante relámpago y el impacto subsiguiente que destruyó el 75 por ciento de la ciudad de Hiroshima, Japón, el 6 de agosto de 1945, cuando un avión de Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica que se usaba en una guerra. La explosión y los incendios que se desataron hirieron a otras 60.000 personas, muchas de las cuales murieron después de cáncer y otras enfermedades producidas por la radiación. Tres días más tarde los estadounidenses lanzaron otra bomba sobre Japón, esta vez en la ciudad de Nagasaki. Otras 40.000 personas murieron instantáneamente.

Dos bombas atómicas: muerte y destrucción indescripibles e indiscriminadas. La segunda guerra mundial terminó finalmente y el mundo entró en la era nuclear.

Éstas son las únicas veces en que se han usado armas nucleares contra la población. Esperemos que sean las últimas. Pero la mera existencia de esas bombas atómicas, y de las mucho más poderosas armas termonucleares que las reemplazaron, hacen de 1945 una fecha crucial. Nadie sabe qué nos deparará el futuro.


Fuente:http://www.portalplanetasedna.com.ar/diez_fechas.htm