Lecciones de amor



En junio de 1963, Mildred Jeter, de 22 años de edad, esposa de Richard Loving, se sentó en la banca de un parque con un arrugado cuaderno entre sus manos y entre lágrimas y sollozos escribió una carta que decía lo siguiente:


Mi marido es blanco y yo soy afroamericana. Nos casamos hace cinco años en esta ciudad, porque sabíamos que en nuestro condado del Estado de Virginia había una ley que prohibía los matrimonios interraciales. Al regresar a casa, recién casados, fuimos encarcelados, juzgados y obligados a abandonar el estado



Su petición era sencilla, pero rompía el corazón



"
Sabemos que no podemos vivir allí, pero nos gustaría volver juntos por última vez para despedirnos de nuestras familias y amigos."





La carta estaba dirigida al entonces secretario de Justicia, Robert Kennedy, quien remitió la petición a la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos.




El juez les había dicho que si ponen un pie, juntos, nuevamente en el estado, serían arrestados y encarcelados por un año. Se los acusó de "cohabitar como marido y mujer, contrariando la paz, dignidad y buenas costumbres de la comunidad", de acuerdo con la legislación de Virginia, que condenaba este tipo de matrimonios. El juez además estableció que este destierro debía durar 25 años!!






Mildred y Richard se casaron en 1959 en el Distrito de Columbia justamente porque sabían del impedimento para hacerlo en Central Point, Virginia, pueblo donde nacieron, se conocieron y se enamoraron.

Apenas regresaron casados, empezaron a vivir juntos como marido y mujer, cuando una noche, tres agentes allanaron la casa de la madre de Mildred donde se instalaron, e irrumpieron en la habitación donde dormían Mildred y Richard, los despertaron con la cegadora luz de una linterna y los sacaron como a vulgares delincuentes. Ella no quiso escribir en su carta sobre la humillación que sintió al pasar cinco noches en una cárcel infestada de ratas mientras su marido, porque era blanco, pasó sólo una noche tras las rejas.

Los Loving residieron su exilio en Washington durante cuatro años, rompiendo la prohibición de Virginia, que en aquellos años estaba vigente en 17 estados, hasta que Mildred se animó a pedir ayuda en su desesperada carta.

El 12 de junio de 1967, casi 10 años después de su boda, la Corte Suprema eliminó la ley discriminatoria y dictaminó que cualquier prohibición o veto legal a los matrimonios interrraciales era anti constitucional.
Solo ahí pudieron Mildred y Richard regresar juntos a su pueblo natal como marido y mujer.










Luego de la sentencia, el matrimonio rechazó innumerables solicitudes de entrevistas, apariciones públicas y homenajes. Mildred Loving solo se dedicó a seguir asistiendo a su iglesia y atender a su familia. Nunca se consideró una heroína ni nada por el estilo. Ella solo decía que lo hizo por amor.

Decidieron seguir viviendo como una familia común y corriente, y lo lograron. Richard trabajaba duro en el área de la construcción que estaba en todo su apogeo en aquella época. Fueron un matrimonio feliz que llegó a tener tres bellos hijos y una casa con un gran jardín.

Lastimosamente era demasiado bello para ser cierto. Y es que la vida es así, yo siempre digo que hay que saber aprovechar y respirar a fondo aquellos días en que nos sentimos realmente felices porque suelen durar muy poco y no sabemos si volverán.


Cierto día de 1975, Mildred y Richard iban en su automóvil por la carretera cuando de repente fueron embestidos por un conductor en estado de ebriedad. Él falleció y ella perdió su ojo derecho

Mildred nunca se volvió a casar a pesar de que enviudó a los 35 años. Pasó el resto de su vida asistiendo a la iglesia, educando a sus hijos y luego mimando a los nietos. Cuando le acosaba la nostalgia por su amado Richard, solía tomar su foto y una jarra de café para sentarse en el portal de su casa y recordar todo lo que tuvieron que luchar para ser felices, aunque esta dicha les fuera efímera.

Desde entonces, el día 12 de Junio se celebra el histórico fallo que reconoció su matrimonio. Se lo conoce en Estados Unidos como el Loving Day, un día de celebración para las parejas interraciales.



Mildred falleció en mayo del 2008 pero se fue dejándonos un legado muy importante. Demostró al mundo y sus absurdas leyes que cuando amas de verdad no existen trabas ni murallas, nos demostró que el amor no entiende de razas ni colores. Luchó por su matrimonio. Nos dejó otra maravillosa Lección de amor.

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